Los primeros pasos por la Calle Poeta Jara Carrillo, uno de los exaltadores de la vega murciana y autor del “Himno a Murcia”, nos presentan el edificio denominado “Caja de Arquitectos”, sede del organismo financiero surgido a raíz de las actividades de este gremio. Sin embargo, el detalle más singular lo tenemos en la esquina de la fachada del edificio anexo. Ese escudo blasonado identifica la actual delegación del Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia.
Esta construcción de líneas muy proporcionadas, que mantiene los rasgos propios del Neoclasicismo, se levantó en la Edad Media como el Palacio del Santo Oficio y acogía al tribunal de la Inquisición. Una institución que llegó a Murcia por orden de Isabel II, temerosa de que el crisol de culturas propio de la ciudad representara un peligro para la fe cristiana.
El edificio del Colegio de Arquitectos se caracteriza por su completa factura de piedra y por el juego que forman los altos balcones verticales del cuerpo central y las pequeñas ventanas cuadradas al nivel del suelo y en la última planta. En su fachada principal destaca la enorme puerta coronada por un frontón que da acceso tanto a la delegación como a la Sala de Exposiciones. Este último espacio se ha consolidado en el ámbito cultural murciano con muestras relacionadas con la arquitectura, la construcción y otras manifestaciones artísticas.
