Hay detalles, o elementos, que pasan a convertirse en la imagen de un lugar, de un modo casi accidental. Esas figuras presentes en tantas y tantas fotografías que un día, cuando nos tropezamos con ellas en un álbum o postal, decimos “Ey! Yo he estado ahí”. En las imágenes de San Martín del Camino sobresale su depósito de agua. Dicho así puede sonar algo extraño, pero esta gran construcción, con forma de champiñón gigante, ha pasado a ser un personaje habitual en las instantáneas de los peregrinos, certificando, además de la cercanía del albergue, que vamos por buen camino, que esta es la ruta a seguir. La misma ruta de antaño.
Hace siglos no era el enorme depósito, en cierto sentido hermoso, quien recibía a los peregrinos. Los que llegaban, siguiendo el Camino, no eran acogidos por su silueta elegante, si no por miembros del antiguo hospital para peregrinos y pobres. Aquella institución, modesta en sus medios, daba cobijo y atención a los que llegaban enfermos. El solar de la calle Real donde se ubicaba el edificio, nos permite descubrir su forma alargada, siguiendo el trazado del Camino. Los textos conservados son los que nos sirven para conocer su manera de distribuir las camas. Las directrices eran claras en cuanto al reparto de las mismas: cuatro para hombres, una para mujeres y otra para sacerdotes. Es de suponer que la lógica tras esta orden, se debía, más que a una antigua forma de discriminación de género, a la mayor afluencia de varones en el Camino.

Hay detalles, o elementos, que pasan a convertirse en la imagen de un lugar, de un modo casi accidental. Esas figuras presentes en tantas y tantas fotografías que un día, cuando nos tropezamos con ellas en un álbum o postal, decimos “Ey! Yo he estado ahí”. En las imágenes de San Martín del Camino sobresale su depósito de agua. Dicho así puede sonar algo extraño, pero esta gran construcción, con forma de champiñón gigante, ha pasado a ser un personaje habitual en las instantáneas de los peregrinos, certificando, además de la cercanía del albergue, que vamos por buen camino, que esta es la ruta a seguir. La misma ruta de antaño.Hace siglos no era el enorme depósito, en cierto sentido hermoso, quien recibía a los peregrinos. Los que llegaban, siguiendo el Camino, no eran acogidos por su silueta elegante, si no por miembros del antiguo hospital para peregrinos y pobres. Aquella institución, modesta en sus medios, daba cobijo y atención a los que llegaban enfermos. El solar de la calle Real donde se ubicaba el edificio, nos permite descubrir su forma alargada, siguiendo el trazado del Camino. Los textos conservados son los que nos sirven para conocer su manera de distribuir las camas. Las directrices eran claras en cuanto al reparto de las mismas: cuatro para hombres, una para mujeres y otra para sacerdotes. Es de suponer que la lógica tras esta orden, se debía, más que a una antigua forma de discriminación de género, a la mayor afluencia de varones en el Camino.

Sin Comentarios »

Aún no hay comentarios.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL

Dejar un comentario



Logo: Xunta de Galicia.
Logo: Xacobeo 2010.
Logo: Fondo Europeo de Desenvolvemento Rexional. Unión Europea.