Dirigiendo nuestros pasos hacia Ítero del Castillo, caminaremos entre construcciones características del lugar, que en conjunto dibujan el lienzo en el que se refleja la arquitectura popular de esta zona de Burgos.
Palomares, molinos y bodegas, son edificaciones que conviven con el paisaje desde época medieval y su uso ha pervivido a lo largo de siglos hasta hoy, donde continúan estando presentes.
El trabajo en el campo, obligó a muchas familias a construir sus viviendas en zonas cercanas a sus tierras de cultivo. De esta manera surgiría una de estas tipologías constructivas típicas, que salpica las extensas plantaciones cerealistas y que hoy se presenta como un rasgo característico de esta Tierra de Campos.
Son construcciones humildes y muy sencillas. Se utiliza principalmente adobe para levantarlas y en muchas ocasiones se revisten con barro y paja.
De igual manera, conviviendo en el mismo entorno, podemos encontrar otro tipo de vivienda tradicional algo más desarrollada que las anteriores.
Con un mayor número de dependencias, su característica principal es que todas ellas están construidas en torno a un patio o corral que centra la actividad del hogar. Tienen dos plantas y su elemento más característico fue introducido en el siglo XIX, conocido como el trébede, sirvió para dar calor en el interior de las viviendas.?
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