El croar de las ranas, en la pequeña laguna del Burgo Ranero, marca el paso hacia nuestro próximo destino, Reliegos.
Continuaremos la ruta marcada por el Camino Francés, y no por la Vía Trajana, que discurre cercana a la ruta francesa desde la localidad de Calzada del Coto. Los próximos diez kilometros, transcurrirán paralelos a las vías del ferrocarril León-Palencia, acompañados de un monótono y árido paisaje. El extenso páramo, con interminables campos de trigo que nos rodean, nos acompañará hasta divisar, la pequeña localidad de Villamarco, separada de nuestro camino por un kilometro de distancia.
El paisaje a partir de ahora, varía considerablemente, al entrar en el pequeño valle de Santa María y su arroyo. Un característico bosque riberal aparecerá junto a nosotros guiándonos hasta Reliegos, situado a dos kilómetros.
A nuestra llegada, las cuevas-bodega se presentan ante el peregrino, estampa característica de Reliegos. Excavadas en la piedra, hasta hace bien poco estuvieron abandonadas. Actualmente, han sido recuperadas. Utilizadas anteriormente como almacenes para guardar las cosechas del vino local, hoy se han convertido en lugar de reunión para disfrutar de una tarde entre amigos.
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