Nuestros pasos se dirigen hacia la Ermita de la Virgen del Puente, una construcción del siglo doce, de estilo mudéjar, que está considerada como uno de los elementos patrimoniales más representativos de la villa, así como uno de los máximos exponentes de la arquitectura mudéjar.
Su situación, junto a un puente medieval sobre el río Valderaduey, al que debe su nombre, le proporciona un entorno de especial encanto, sembrado de choperas.
Consta de una sola nave levantada en ladrillo, con cubierta de teja a cuatro aguas, y una cabecera muy pequeña, con un ábside en forma de semihexágono, que muestra al exterior un contrafuerte en cada una de las aristas. De esta manera, el muro queda dividido en tramos, cada uno de ellos decorado con parejas de arcos apuntados ciegos, y un friso de esquinillas, típico del “románico de ladrillo”. Por su parte, la espadaña del muro norte consta de un sólo vano y está también decorada con friso de esquinillas. En su interior, la ermita guarda la talla de la Virgen.
Cabe apuntar que el arte mudéjar es un fenómeno exclusivamente hispánico que se dio entre el siglo doce y el dieciséis, y que conjuga corrientes artísticas cristianas, como son la románica, la gótica y la renacentista, con las musulmanas de la época. No se caracteriza por tener un estilo unitario, pues posee características peculiares en cada región.
En torno a la ermita, con el paso de los años, han surigido multitud de leyendas populares que ayudan a engrandecer su Historia. Una de ellas cuenta que, precisamente, este lugar era el sitio predilecto de una joven de la zona, que suplicaba a la Virgen la concepción de un hijo. La Virgen le concedió su deseo con creces, concibiendo al que sería, más tarde, patrón de la villa: San Juan de Sahagún. Este hermoso enclave ha sido elegido por los lugareños de Sahagún para celebrar, cada 25 de abril, la Fiesta de San Marcos, que se festeja con una romería de danza Tantáriga, el baile típico de Sahagún. Todo el pueblo se traslada al entorno de la ermita para disfrutar de una comida de hermandad, en la que se reparte pan y queso, y se degustan caracoles al estilo Sahagún. En este día, los habitantes de la localidad sacan la talla de la Virgen en procesión por la pradera situada frente a la ermita.
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