A media altura, en la Calle Real de Rabanal del Camino, nos encontramos la ermita de San José. Se trata de uno de los mejores conjuntos barrocos de la comarca, construido en mil setecientos treinta y tres. La iconografía de esta ermita contiene una catequesis cristiana centrada sobre el misterio de la Santísima Trinidad, revelado por Jesucristo. Así, en la entrada del templo podemos observar una escultura de piedra en la que San José muestra a Jesús. Destacan en esta ermita los numerosos retablos que conserva, como el retablo Mayor, donde podemos ver a Santiago Apóstol, y a las santas mártires, Santa Bárbara, que lleva la palma del martirio y el castillo, y Santa Lucía; o el retablo que representa el Ecce Homo, que contiene una talla de Jesús coronado de espinas y vestido con el manto púrpura. La leyenda asocia el origen de esta construcción a la honradez de José Castro, un arriero maragato. A estos peculiares transportistas se les confiaban el envío de todo tipo de misivas, objetos y paquetes personales, convirtiéndose en algo similar al primer servicio organizado de mercancías. Se cuenta que José, dedicado a la mensajería, recibió una vez el encargo de transportar un paquete que alguien tendría que recoger en su propia casa, al regreso de su viaje. Pero, pasó el tiempo, y nadie llegó en su busca y el arriero no tenía forma de localizar a su dueño. Decidió entonces abrir el bulto por si encontraba alguna pista que le permitiese encontrar al misterioso destinatario. Sin embargo, sólo halló una arqueta repleta de dinero y objetos de oro. Pasaron los años, y el arriero decidió ordenar la construcción de una ermita dedicada a San José, su patrón, para no aprovechar en beneficio propio el tesoro encontrado.
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