Terradillos de los Templarios debe su nombre al topónimo “terrado”, que significa pequeña elevación de terreno. Su apelativo evoca la presencia de frailes guerreros, pues fue propiedad de los Caballeros del Temple, dependientes del municipio de Villalcázar de Sirga, situado en la provincia de Palencia.
Su huella se conserva, todavía hoy, en el pueblo, donde podemos hospedarnos en el albergue Jacques de Moray, bautizado así en honor al último maestre de la orden del temple, quemado en la hoguera por el rey francés Felipe el Hermoso. Se le acusó de sacrilegio contra la Santa Cruz, de herejía y simonía, es decir, de la comercialización deliberada de asuntos espirituales. Bajo tortura, Molay llegó a reconocer los cargos que se le imputaban. Cargos de los que más tarde se retractaría, llevándole este acto a ser quemado vivo frente a la Catedral de Notre Dame. Cuenta la leyenda que, mientras se quemaba en la hoguera, maldecía a los culpables que conspiraron contra la orden del temple: Felipe cuarto; Clemente quinto, y Guillermo de Nogaret, que morirían, poco tiempo más tarde, cumpliendo, así, la maldición de Molay.
La historia de Terradillos nos sumerge, de inicio, en el período tardo romano, siglo seis después de Cristo, en el que aparece una pequeña villa, sin prácticamente valor histórico, y de una gran pobreza. Será en esta época cuando comiencen a tener difusión las peregrinaciones, así como el fervor religioso.
Su cercanía con la noble población de Sahagún le ha hecho partícipe, a lo largo de los años, de las guerras de los nobles y los monjes que se asentaban en las riberas del río Cueza.
Por estas tierras, las romerías se han ido sucediendo ininterrumpidamente a lo largo de los siglos. Sin embargo, el Camino de Santiago no pasaba por el núcleo poblacional de Terradillos pues, su iglesia parroquial, quedaba en exceso alejada de la vía de los peregrinos. Éste era el motivo de que el trazado del camino sólo atravesase su término municipal, aún así, cruzaba dos poblados vecinos hoy desaparecidos: San Juan del Camino y Villaoreja.
Concretamente, San Juan del Camino estaba situado en el término de Terradillos, al norte del Camino y lindando con él, sirviendo de línea divisoria con Moratinos. En la actualidad, se reconocen los restos del antiguo pueblo en este enclave, que parte la carretera nacional ciento veinte.
A Villaoreja, por otra parte, se lo conoce hoy por “Villares”. Estaba situada en las inmediaciones del río Templarios, junto a Terradillos. Los restos de este poblado se han descubierto recientemente, gracias a la construcción de la autovía León-Burgos. En ellos ha quedado constancia de los utensilios domésticos y los aperos de labranza que empleaban sus pobladores. Su hallazgo es un ejemplo del movimiento de repoblación que se produjo en Castilla durante la Edad Media.

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