Nos hallamos en el Monasterio Benedictino de San Salvador del Monte Irago, dependiente de la Archiabadía alemana de Santa Otilia, y fundado en dos mil uno. Su nombre lo hereda de otro cenobio que existió en la zona en la Edad Media, del que hoy no queda noticia.Está situado junto a la iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción y su origen se debe a la intención de llevar a cabo un trabajo misionero en el ámbito del Camino de Santiago. En este sentido, sus principales actividades se centran en la celebración de la Liturgia, y el acompañamiento espiritual del peregrino.El su fachada encontramos, en la clave del arco de piedra por el que se accede al templo, una escultura que reproduce una cruz mozárabe procedente de la Ermita de San Fructuoso, situado en los Montes de Valdueza, en la provincia de León. Sobre la Cruz se puede leer una inscripción latina que significa “Sois santos, dice el Señor”.Ya en el interior del conjunto monástico destaca el claustro, que simboliza el paraíso, y en el que encontramos una imagen de Santa María del Monte Irago. El monasterio cuenta también con otras dependencias como el capítulo, donde se reúnen los monjes para tratar los asuntos de importancia; el refectorio, donde realizan las comidas; la biblioteca o los talleres, donde se llevan a cabo labores de restauración.
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