Nos despedimos de Murias de Rechivaldo para partir en dirección a Santa Catalina de Somoza, situada a unos cinco kilómetros de distancia. Será un trayecto en el que nos encontraremos extensiones de tierra sin labrar, donde predominan el matorral y las zarzas. El viaje será tranquilo y seguirá su curso en línea recta, pero manteniendo un ligero ascenso.Una vez llegados a Santa Catalina podremos comprobar que es una pequeña localidad rica en arquitectura tradicional. Calles empedradas, muros y casas de piedra que nos transportan a otra época y a otro modo de vivir. Puede visitarse la iglesia de Santa María, que confiere a la localidad un entrañable aire medieval. Se trata de una sencilla iglesia de piedra con pequeños soportales, con una espadaña que guarda una reliquia de San Blas, patrono del pueblo, y a quien se le atribuyen facultades curativas para las afecciones de garganta. Hay que señalar que San Blas es uno de los santos más presentes en el camino por su vertiente asistencial y sanitaria.Desde el campanario del templo podemos observar una increíble vista de Astorga y de Castrillo de los Polvazares, así como encontrarnos con alguna de las familias de cigüeñas que se asientan en él, en fechas próximas a la celebración de la festividad de San Blas.En el pueblo se levantó, en su día, un centro hospitalario, conocido como Hospital de la Virgen de las Candelas, del que hoy no queda rastro. De ahí que, en numerosos documentos históricos, se denomine a este pueblo Hospital de Santa Catalina.
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