Murias de Rechivaldo es hoy un municipio pedáneo de Astorga, sin embargo, hasta mil novecientos setenta y uno, perteneció al antiguo ayuntamiento de Castrillo de Polvazares, cuando éste último pasó a integrarse en el de Astorga. Se sitúa en el centro de la provincia de León, a ochocientos ochenta metros de altitud, y en plena comarca de la maragatería. Se halla a tres kilómetros de Astorga, cincuenta y dos de León y sesenta y tres de Ponferrada. Cuenta con una población que ronda el centenar de habitantes. Su entorno destaca por conservar numerosos vestigios de la arquitectura popular tradicional, desde huellas del antiguo suelo empedrado de sus calles, sus casas de piedra de mampostería, hasta los muros y cercas de piedra, que delimitaban sus fincas y las protegían del ganado. Actualmente, podemos observar cómo los cultivos de siembra, ricos en otros tiempos, muestran ahora la cara del abandono. Además, son escasas las cabezas de ganado que se dejan ver en la zona, lo que ha generado que el terreno se pueble de especies arbustivas naturales. Destaca en Murias la Iglesia parroquial de San Esteban, construida en el siglo dieciocho y que conserva una característica espadaña. Ésta contiene un relieve de la Virgen del Pilar cobijado en una hornacina sobre el dintel de la puerta. Siguiendo el curso de la carretera León Ciento cuarenta y dos, de Murias de Rechivaldo, encontramos Castrillo de Polvazares, la población más representativa de la comarca maragata. Fue declarada Conjunto Histórico-Artístico, gracias al buen estado de conservación de su arquitectura.Su origen se remonta al siglo dieciséis, pero no será hasta dos siglos más tarde cuando alcance su máximo esplendor. Hoy en día es el pueblo con mayor afluencia turística de la comarca. Tanto es así, que el turismo y la artesanía son sus principales actividades económicas. De Castrillo se dice, además, que es el epicentro del cocido maragato.Su empedrada calle Real y sus casas en piedra rojiza nos devuelven al pasado con una nitidez que asombra ,y es aquí donde reside uno de sus grandes atractivos para las personas foráneas. En Castrillo todavía se representa, hoy en día, la tradicional boda maragata, una de las joyas del folklore de la zona.Este paraje ha sido elegido por numerosas personalidades del panorama cultural y social, tanto español como extranjero, como lugar para vivir o encontrar la inspiración.Así, en estas tierras situó la escritora Concha Espina, una de las mentes más ilustres de la literatura española de la primera mitad del siglo veinte, su novela “La Esfinge Maragata”. Con ella obtuvo el premio Fastenrath de la Real Academia de la Lengua Española en mil novecientos cuarenta y uno. Espina llegó a ser candidata al Premio Nobel de Literatura en tres ocasiones consecutivas.También en estas calles pasó una larga etapa de su vida el director de cine René Clair, un clásico indiscutible del séptimo arte francés. Y no podríamos olvidarnos de Juan Antonio Vallejo Nájera, reputado Catedrático de Psiquiatría y Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, que nació en la villa . Pero sin duda, una de las personas que ha alcanzado más popularidad en la zona es Maruja Botas, mujer del reconocido periodista radiofónico español, Luís del Olmo. La fama de sus excelentes cocidos maragatos ha dado la vuelta a España y son muchos los personajes famosos que se han acercado a su mesón para degustarlos en primera persona.
Aún no hay comentarios.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL