Hay proyectos que cuesta sacar adelante. A pesar de que todo el mundo esté de acuerdo, las cosas se van retrasando, a veces hasta un punto sorprendente.
La corporación municipal de Ponferrada había aprobado, en el año mil novecientos sesenta y seis, el proyecto de puesta en marcha del Museo de Ponferrada. Sin embargo, no pudo ser hasta casi veinte años después, con la remodelación de un antiguo edificio en la calle del Reloj, cuando empezó a tomar forma definitiva.
El edificio que lo acoge en la actualidad, construido en el siglo dieciséis, ya había prestado varios servicios a la ciudad con anterioridad. Primero como lugar de reunión del ayuntamiento, luego como vivienda del corregidor e incluso como cárcel del la villa. Dispuesto en torno a un patio, es de planta casi cuadrada, con tres niveles: sótano, planta baja y primer piso. La puerta de entrada tiene sendos escudos, el de la ciudad y el de su corregidor durante las obras de su construcción, Hernando de Robles.
La colección del museo cuenta con piezas de muy diversa procedencia, ofreciendo un completo recorrido por la historia de Ponferrada y El Bierzo. El paleolítico, la ocupación romana, las Médulas, los visigodos, la actividad monástica, muestras de orfebrería y arqueología industrial, hasta una brillante colección numismática que nos trae de vuelta a nuestro siglo. Además, como no podía ser de otra forma, una amplia sala dedicada en exclusiva a los Templarios.
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