Dejamos Cacabelos para encaminarnos por una carretera hacia Villafranca del Bierzo. Se trata de un tramo de ocho kilómetros de cierta peligrosidad por transitar en parte sobre una vía sin arcén. Villafranca es especial para aquellos peregrinos que acuden a Compostela por motivos religiosos, ya que en la iglesia de Santiago de esta localidad berciana se conceden, a los penitentes impedidos de completar la ruta, los mismos beneficios e indultos que si hubiesen alcanzado la catedral compostelana. Todo un jubileo adelantado.
Comenzamos la ruta para encontrarnos con el pueblo de Pieros, a dos kilómetros de Cacabelos,  donde podremos tomar un camino hasta las ruinas de Castro Ventosa, cuna del Bergido celta y testimonio del Bergidum Flavium romano, con su impresionante muralla de dos kilómetros y medio.
Cercana al Castro Ventosa se encuentra la iglesia de San Martín de Pieros. Fue consagrada por el obispo de Astorga, Osmundo, en el año mil ochenta y seis. De esta época medieval mantiene sus muros, la portada norte y la lápida fundacional. Si pasamos a su interior, sobresale el mérito artístico de la talla de San Martín a caballo.
El paso por la incómoda carrera sin arcén desemboca en un agradable camino entre viñedos al pasar el arroyo de Los Valtuilles, ya a poca distancia de Villafranca del Bierzo, que cruzaremos por su calle del agua, constituyendo uno de los más valorados tramos urbanos de todo el Camino.
La localidad toma su nombre de la población de francos que se asentaron en el siglo once, llegados a través de la ruta jacobea. La iglesia de Santiago de Villafranca, dotada de la puerta del perdón, da la bienvenida a la localidad, de donde destacan personajes como Martín Sarmiento y Gil y Carrasco, o el terrible inquisidor Torquemada, que tenía aquí su residencia habitual.

Sin Comentarios »

Aún no hay comentarios.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL

Dejar un comentario



Logo: Xunta de Galicia.
Logo: Xacobeo 2010.
Logo: Fondo Europeo de Desenvolvemento Rexional. Unión Europea.