Tras recorrer la calle de Santa María hemos desembocado en los márgenes del río Cúa, que deberemos cruzar por el Puente Mayor, para dejar atrás el pueblo de Cacabelos, y continuar así nuestra ruta hacia Villafranca. El puente actual cuenta con seis bóvedas de sillería y es uno de los mejor conservados que nos podemos encontrar a lo largo del Camino, constituyendo un apreciado monumento del siglo dieciocho. Originariamente existió otro paso construido durante la época romana, de piedra y argamasa, que no soportó el paso de los siglos. También ha sido escenario para la historia, pues en mil ochocientos nueve, fue el lugar de una importante batalla entre tropas inglesas y napoleónicas, enmarcada en la Guerra de la Independencia.
En los aledaños, los parques de choperas y un antiguo molino, componen la bucólica estampa con la que se despide el casco histórico de Cacabelos.
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