Pero si el bierzo es famoso por algo, más allá de sus fronteras, es por el botillo, todo un icono de la gastronomía de la comarca. Se trata de un plato parecido a la morcilla en su forma y al chorizo en su sabor, mucho más grande, no obstante, que cualquiera de los dos. Se prepara embutiendo carne de cerdo en la tripa gorda del animal e introduciendo pequeños huesos de éste.
A la hora de especificar su origen, los bercianos no se ponen de acuerdo. Si bien hay quien afirma, que los romanos fueron quienes introdujeron su elaboración en estas tierras, también existen teorías que apuntan a épocas posteriores, al mundo medieval, como cuna de este plato típico, elaborado en las abadías, o por algún inspirado monje eremita.
El Diccionario de la Real Academia reconoce de forma explícita su origen berciano desde el año mil novecientos noventa y dos, si bien es consumido en toda la zona limítrofe, incluyendo especialmente la zona más oriental de Galicia.
La receta es sencilla y su calidad depende, como no, de la condición y la alimentación del cerdo. Se compone principalmente de costilla y de entre un diez y un veinte por ciento de rabo, a los que se le añade sal, pimentón y ajo.
La forma más tradicional de llevarlo al plato es acompañado de verduras, patata y chorizo fresco del Bierzo. Se deja el botillo a cocer durante dos horas en una olla, a la que se añadirán las patatas, el chorizo y la verdura. Se trata de todo un manjar del camino que, eso sí, habrá que dejar reposar durante un rato en el estómago antes de emprender de nuevo la marcha. Para brindar, nada mejor que un vino con denominación de origen Bierzo. ¡Salud!
Aún no hay comentarios.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL