Una vez que hemos dejado atrás La Laguna y por tanto la última localidad de León, nos encaminamos directamente a la frontera de Galicia. Un mojón de piedra marca la entrada y, tras ella, nos espera la cima de O Cebreiro, localidad declarada Conjunto Histórico Artístico Nacional. La importancia histórica de este pueblo que en la actualidad no cuenta con más de diez vecinos radica en su situación geográfica estratégica. Desde que trascendió el episodio del milagro eucarístico a toda Europa, cobró también gran importancia espiritual en la ruta del Camino de Santiago. De sus viviendas típicas, las pallozas, se conservan varias en buen estado, gracias en gran parte a la impagable labor de Elías Valiña. Una de ellas alberga un museo etnográfico. En él pueden verse los aperos de labranza y los utensilios domésticos tradicionales, así como observar la disposición del dormitorio, la lareira y las cuadras de las vacas en el interior de la vivienda.
Una visita obligada es la de la iglesia de Santa María La Real, una fabulosa edificación, ejemplo del arte prerrománico y que, en su interior, guarda el cáliz donde se obraría el milagro de la conversión del vino en la Sangre de Cristo.
En el pueblo se fabrica el queso del mismo nombre, Cebreiro, cuyo origen procede de los primeros monjes instalados en la zona. Se trata de un queso de vaca con forma de hongo, o de gorro de cocinero si se prefiere. Tiene de unos quince centímetros de diámetro y puede comercializarse tanto tierno como curado.
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