La palloza es un ejemplo de funcionalidad, sostenibilidad y supervivencia. En estas viviendas se aprovechaba el calor que producía el ganado vacuno, guarecidos en el interior de la misma, para calentar a los miembros de la familia. Los alimentos se encontraban también a buen recaudo en su interior, permitiendo que las familias pudiesen pasar en la palloza largas temporadas, resguardados del invierno de O Cebreiro. Estas casas con planta oval, de entre diez y veinte metros de diámetro, tuvieron su origen en la época de los celtas. Hoy en día, resultan un icono inseparable de Los Ancares y uno de sus grandes atractivos patrimoniales.
Los tejados están formados con tallos de centeno, que se disponen formando un cono, y se apoyan en gruesas paredes de piedra. En O Cebreiro destacan varias pallozas bien conservadas, una de ellas sirve para albergar el museo etnográfico. Algunas de las pallozas estarían habitadas hasta bien entrado en siglo veinte.
Los etnógrafos afirman que el término “palloza” no es sino una deformación del gallego “pallaza”. Aún así, la “pallaza” no designaría a la vivienda, sino ese era el modo de referirse sus moradores al material del tejado de las edificaciones. La construcción era llamada “casa de teito”, casa de techo en español.
Aún no hay comentarios.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL