Se abren ante nosotros las entrañas de la Galicia rural. Este organismo, de verde continuo, nos permite adentrarnos en él, a través de su torrente sanguíneo, hasta llegar a su estómago, sus pulmones, su corazón. Este trayecto que nace en el Alto do Poio se interrumpe en Fonfría, será nuestra primera gran clase de anatomía gallega rural. Casi tres kilómetros y medio llenos de lecciones de fauna, flora y folclore popular.
¿Listos? Pues vamos allá.
El Camino que recorreremos transita por la sierra del Rañadoiro, entre paisajes dominados por retamas y piornos. Todo el trayecto discurre por pistas de piedra y tierra que, en caso de lluvia, será mejor abandonarlas y seguir el curso paralelo a la carretera. La seguridad es lo primero.
Antes de llegar al núcleo urbano que nos espera, tenemos la oportunidad de disfrutar de otro espléndido bosque en la ladera de la Sierra do Caldeirón, la Dehesa de Fonfría. Esta localidad recibe su nombre de su fuente “Fons Frígida” que lleva ofreciendo a los peregrinos durante siglos, el agua que mana de su interior. Hoy, sin embargo, se utiliza más como abrevadero de caballos. El tiempo no pasa en balde para nadie.
Fonfría mantiene la tradición de las poblaciones asentadas al borde del Camino y contó con su propio hospital de peregrinos, dedicado a Santa Catalina, entre los siglos dieciséis y diecisiete. La presencia de la milenaria orden de los Hospitalarios se reafirma con la existencia de su iglesia, dedicada, como muchos de los templos del entorno, a San Juan.
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