Tres eran los elementos de las villas surgidas en torno a las peregrinaciones: la iglesia, el mercado y el hospital. Triacastela, como buen ejemplo de esa categoría, contaba con los tres. El antiguo hospital de peregrinos es conocido, en la actualidad, como la “Casa da Pedreira”. De ella, no se conoce la fecha exacta de su fundación, pero sí que su administración correspondía a la curia diocesana de Lugo. El obispo era el responsable de nombrar y dar poder al cura que debía encargarse de vigilar las rentas, cuidar del edificio y atender a los peregrinos.
Los restos del Hospital de Santa María de la Magdalena de Triacastela, ese era su nombre completo, se encuentran en un solar en el interior del pueblo, al borde mismo del paso del Camino. La construcción estaba compuesta de una única nave de planta cuadrada realizada con muros de mampostería.
Uno de los puntos más interesantes de la edificación, por lo revelador que resulta, es el hecho de que, en su interior, se encontraron un buen número de restos humanos. Esto sirvió para confirmar la sospecha, ya apuntada en excavaciones similares, de que los fallecidos en el hospital eran enterrados en las propias dependencias del edificio. Los que entraban en un hospital de peregrinos sólo lo abandonaban si estaban completamente recuperados. Ése era el compromiso.
Aún no hay comentarios.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL