La Iglesia Parroquial de San Juan de Fonfría se puso en pie, en el siglo dieciséis, aprovechando el desarrollo de la Orden de Malta en la región. Sus propiedades a lo largo de Galicia fueron aumentando con el tiempo debido a las numerosas donaciones que recibían de gobernantes, interesados en potenciar la peregrinación, y de particulares buscando asegurar su futuro espiritual al ser enterrados en los cementerios de las iglesias de la Orden. Pero también debido a que ésta orden fue recompensada con gran parte de los bienes de la Orden de los Templarios, cuando esta fue definitivamente disuelta.
El templo de Fonfría se construyó sobre una planta rectangular, con una sola nave y ábside rectangular precedido de arco triunfal de medio punto, con cubierta de bóveda de cañón. Los muros están hechos de piedra calcárea y cuarzo, con cubierta de pizarra a dos aguas en el exterior. En lo alto, el campanario, con un remate en forma triangular, mientras que la sacristía se encuentra pegada a uno de los laterales de la nave. Todo el conjunto se incluye dentro de los límites que marca el recinto amurallado que lo rodea, donde podemos contar con un lavadero y una fuente, elementos clave para un área de descanso que permite hacer un alto en el Camino. Tras el merecido reposo, puede que aún dispongamos de unos minutos para entrar a conocer el interior de la Iglesia, en donde se guarda el elemento más conocido de la Iglesia de San Juan de Fonfría, su cáliz del siglo diecisiete. Una hermosa pieza de joyería trabajada en plata dorada con una enigmática inscripción: “soy de ospital de Fonfría”.
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