El entorno que rodea Samos, las montañas, los ríos y su monasterio, son los responsables de la excelente y variada oferta gastronómica de la que podemos disfrutar.
Todos los productos que puede encontrarse aquí están cocinados siguiendo las recetas tradicionales, aquellas que han pasado de generación en generación, como un valioso legado.
De los terneros que pastan en estos valles, se cocinan deliciosos platos de elaboración casera.
Alimentados sólo con productos naturales, cuentan con reconocido prestigio por la calidad de sus carnes.
Por su parte, el río Oribio nos permitirá disfrutar de los dos manjares más demandados de esta zona, ya que en sus cauces viven la anguila y la trucha. En la mesa, un plato exquisito para los vecinos de Samos.
Para aquellos que deseen saborear la excelente repostería autóctona, deberán probar los bizcochos de Manjarín, un producto que vio la luz al amparo del monasterio, hace ya más de doscientos cincuenta años.
Otros productos como los quesos o las deliciosas tartas caseras, siempre elaborados con la excelente materia de estas tierras, están también esperando para poder reponer las fuerzas y el ánimo de los peregrinos.
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No existe ningún río que se llame “Oribio”, Ouribio u Oropio, que de todas estas maneras mal nombran aquellos que ignorando las constantes referencias históricas , documentales y mapas de todo tiempo, olvidan que el RIO SARRIA como tal aparece ya así nombrado en el siglo VI y dio su nombre a condados, marquesado, vega, valle, parroquias, villa, concello, arciprestázgo , arcedianato, comarca, partido judicial….
Comentario por Jaime Félix López Arias — 17 Diciembre, 2010 @ 22:10