En Triacastela, el Camino se bifurca. Plantea dos alternativas al peregrino, que deberá elegir una de ellas para llegar hasta Sarria, a catorce kilómetros.

La primera opción sigue la ruta histórica, el Camino Francés original, considerada la mejor opción para aquellos amantes de los paisajes y de la soledad, frente a la alternativa de desviarnos de su trazado para visitar el Monasterio de Samos, algo alejado.

Nos esperan catorce kilómetros de un accidentado trazado. El esfuerzo merecerá la pena. A nuestro paso iremos descubriendo boscosos valles y zonas de pasto, y podremos disfrutar de impresionantes vistas panorámicas.

El goteo de pequeñas aldeas semipobladas, que parecen perdidas, con sus rústicas y características construcciones de piedra y pizarra, se combina con pequeños prados y alguna explotación lechera.

Poco después de iniciada nuestra marcha, atravesaremos el Valdescuro, un tranquilo paseo entre castaños hasta llegar a la pequeña localidad de Balsa.

A continuación, vendrán duras pendientes para llegar a San Xil, entre la Sierra de Meda y así llegar al Alto de Riocabo. Coronar este lugar permite disfrutar de maravillosas vistas.

Tras un breve descanso se inicia el descenso hasta el bosque de Montán, donde conviven los tejones, las jinetas y pequeñas aves rapaces. Así, tras cruzarlo y conocer otras muchas pequeñas aldeas llegaremos hasta Calvor.

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