A la tradicional tríada de elementos arquitectónicos de los pueblos existentes al borde del Camino, iglesia, hospital y mercado, se le une, en el caso de Ligonde, el Cementerio de Peregrinos. Esa construcción viene a reafirmar la importancia de esta localidad en épocas pretéritas. Estos terrenos para el descanso eterno, no se establecían en cualquier lugar.
Del antiguo cementerio de peregrinos, queda el testimonio, en Ligonde, de una cruz que marca el lugar exacto en el que se encontraba. Esta señal ocupa, hoy en día, una finca que da a la carretera que viene de Monterroso. Adosado al cementerio estaba el hospital, del que tampoco se conservan apenas vestigios. Sí se mantiene, sin embargo, un libro de cuentas de la institución, a través del que se pudo conocer que, en el siglo diecinueve, se aplicaron diligencias contra los que tenían deudas contraídas con el hospital.
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