Superado el ascenso a Hospital de la Cruz, con algo de tiempo para recuperar el aliento y las fuerzas, llega otro nuevo tramo en ascenso. Por suerte, en esta ocasión mucho más suave. Hasta la localidad de Ventas de Narón tenemos por delante casi un kilómetro y medio por una buena pista de asfalto. Llegaremos a situarnos sobre los setecientos metros de altitud, en la primera parte del ascenso a la Serra de Ligonde.
La vegetación pasa a ser la habitual de zona de monte, con abundancia de matorral bajo, pero los árboles que ya hemos conocido en esta etapa, robles y pinos principalmente, seguirán presentes. Como buenos amigos, no quieren dejarnos solos en este trayecto, exigente con nuestras piernas, pero muy agradable para la vista y el espíritu, por lo plácido y bello de estas comarcas.
Ventas de Narón fue un importante hito en el Camino en otros tiempos. Como paso previo a la entrada en la sierra era lugar de frecuentes transacciones comerciales con las que los habitantes de zonas más interiores realizaban parte de su avituallamiento. Hoy en día, el pueblo sigue sirviendo a ese mismo fin, aunque ya más centrado en la figura del peregrino que en la del montañero. En esta localidad vamos a disponer de albergue público y de establecimientos para comer y beber.
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