Al alcanzar la localidad de Portos, un cartel en el Camino nos avisa del desvío hacia el Monasterio de Vilar de Donas y su iglesia, declarados Monumento Histórico-Artístico, y situados a unos dos kilómetros de distancia. Será éste el momento de tomar una decisión y valorar como se encuentran sus fuerzas, nosotros simplemente podemos afirmarles que la visita merece la pena.
El Monasterio de Vilar de Donas sirvió de lugar de residencia para la Orden de los Caballeros de Santiago Apóstol, encargados de proteger a los peregrinos de los asaltantes, desde el siglo doce. A comienzos del trece se levantó su iglesia en honor a San Salvador, la más valiosa de las más de veinte románicas con las que cuenta el municipio de Palas de Rei.
La iglesia está construida sobre una planta de cruz latina. Tiene una única nave rectangular cubierta con estructura de madera, el crucero lo hace con bóveda de crucería y los tres ábsides semicirculares de la cabecera se presentan abovedados. En la fachada occidental, el conjunto arquitectónico, englobado en el románico, remarca sus orígenes con una hermosa portada de arcos abocinados, formados por cuatro arquivoltas de cuidada ornamentación sobre columnas con capiteles diversos. La portada, franqueada con recias pilastras, se remata con un entablamento formado por una serie de arquillos con decoración vegetal y geométrica. Sobre ella, y rematando la fachada, una espadaña de orden clásico, albergando las campanas.
Del antiguo claustro sólo se conserva uno de los laterales, con tres arcos apuntados. Actualmente, esta estructura ha sido empleada como elemento de cierre del atrio, con cubierta acristalada a dos aguas, que presenta el templo en su acceso principal.
El valor de esta joya patrimonial crece en su interior. En el brazo izquierdo del crucero, llama la atención el baldaquino gótico del siglo quince, igualmente, uno de los elementos más interesantes que presenta son los frescos, del mismo estilo, que cubren, como si de un retablo se tratase, los muros del ábside central.
Dentro del edificio, también se encuentran los sepulcros de los caballeros de la Orden de Santiago, los caballeros que entraban a formar parte de la Orden de Santiago, se trasladaban a vivir aquí con sus esposas. Si alguno de ellos fallecía cumpliendo su cometido, era enterrado en la propiedad, quedándose su mujer a vivir en el monasterio. Un hecho que debió influir en el nombre definitivo de este lugar, Vilar de Donas, que vendría a significar algo parecido a “villa de esposas”.
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