Desde el Alto do Rosario, sólo nos separa un descenso de kilómetro y medio hasta Palas de Rei, punto final de esta etapa. Los primeros metros discurrirán a través de un hermoso robledal, que interrumpe el dominio del eucalipto. Después comenzamos la cuesta abajo, junto al campo de fútbol, para desembocar en el núcleo urbano de Palas de Rei. Rodearemos la parroquia de San Tirso para bajar por unas escaleras hasta la Travesía dos Peregrinos, un pequeña calle que termina en la Fuente de Catro Caños, con una estatua de un anónimo peregrino.
Palas de Rei, un pueblo grande y moderno, nos ofrecerá diversas opciones de aprovisionamiento y descanso. Cuenta con un albergue de reciente construcción y una zona de acampada, con la posibilidad de utilizar los servicios del cercano polideportivo.
La antigua Pallatium Regis obtuvo su nombre del palacio que el rey godo Witiza poseía en esta comarca, aunque este hecho no está documentado. De lo que sí hay constancia es de los múltiples castros celtas con los que cuenta el municipio, además de una amplia riqueza patrimonial. Dentro de sus límites hay hasta una veintena de iglesias románicas, de la que la más destacada es la del Monasterio de Vilar de Donas, los castillos de Pambre y de Felpós y el Pazo de Ulloa.
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