El Miño quedará definitivamente atrás en este trayecto. Poco después de la salida de Ventas de Narón, al coronar la Serra do Ligonde, estaremos sobre la línea que separa la cuenca del Miño de la del Río Ulla. Una nueva comarca con sus fronteras ya más cerca de Santiago.
Ese primer ascenso será el único de este tramo que desemboca en Ligonde, unos tres kilómetros más allá de nuestra posición actual. Desde el alto de Serra do Ligonde, el resto de la travesía discurre en un suave descenso hasta el núcleo rural, del que ya hay constancia desde el siglo diez, cuando formaba parte de varias rutas de peregrinaje.
Superaremos las pequeñas localidades de Prebisa y Lameiros, con una capilla en honor a San Lázaro, antes de entrar en Ligonde. En este lugar tedremos la oportunidad de contemplar un interesante crucero, uno de los más antiguos del Camino, en el que los cuatro lados de la base representan el calvario de Jesús. Dentro de los límites del pueblo, tenemos varias muestras de la larga e importante historia de la localidad: la iglesia de Santiago y el antiguo cementerio de peregrinos, adosado a un desaparecido hospital. Buenos ejemplos de la importancia que llegó a adquirir Ligonde en la Edad Media. Carlos Primero y Felipe Segundo, ambos peregrinos a la capital compostelana, hicieron parada en este lugar en alguna de las ocasiones que cruzaron la comarca.
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