La iglesia de Santa María de Melide, situada en la parroquia de la villa que ostenta el mismo nombre, posee un alto valor artístico y patrimonial.
El templo, de estilo románico, fue realizado en el siglo doce y muestra una única nave rectangular, con ábside semicircular, precedido de una parte recta, el presbiterio. La nave se cubre mediante un armazón de madera, mientras que se reserva la bóveda de cañón para el presbiterio y la bóveda de horno para la capilla absidal.
Construida en sillería, con excepción de la sacristía, adosada al lado norte y de corte moderno, la cubierta al exterior se realiza con teja.
En sus fachadas, sobresalen, sin duda, la rica decoración de sus portadas. La occidental, de origen románico, está formada por tres arquivoltas de medio punto, decoradas con baquetones y casetones, sobre tres pares de columnas con capiteles de ornamentación animal y vegetal. Por contra, la portada sur, más simple e interesante si cabe, cuenta con doble arquivolta de medio punto, sobre par de columnas con capiteles, igualmente decorados. Se franquea en su parte inferior, por dos hornacinas, de arco ligeramente apuntado, que albergan sarcófagos, y se enmarca con dos pilastras rematadas con un tornalluvias, que descansa sobre trabajados canecillos, presentes también en el ábside románico.
En su interior cabe resaltar las pinturas policromadas del ábside, datadas en el siglo quince y principios del dieciséis, y la Trinidad, representada en la bóveda, sobre un fondo blanco repleto de estrellas. Cabe resaltar también un primitivo altar románico, decorado en su frontal con arquillos, y los restos de una reja del mismo estilo, única de la que se tiene constancia en Galicia, y que debió, en su día, separar la cabecera, como lugar sagrado de la nave, destinada a los fieles.
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