Tan solo un kilómetro más allá de la salida del núcleo urbano de Arzúa, tenemos un nuevo lugar para el reposo espiritual a nuestro paso. El Camino no deja pasar demasiado tiempo sin darle a los peregrinos la oportunidad de cuidar su salud interior.
La Capilla de San Lázaro también es conocida como Capela das Barrosas, debido al nombre de la finca, de propiedad privada, en la que se ubica. El templo cuenta con una sola nave de planta rectangular. Su cubierta de teja es a dos aguas y se encuentra restaurada. Tiene una sencilla puerta de acceso por la fachada occidental, con el vano remarcado con un resalte del muro. La capilla contaba además con un acceso lateral, que hoy permanece tapiado. Lo más destacado de su exterior se completa con una sencilla espadaña con remate en pequeño frontón circular, coronado con una cruz.
La capilla y la finca son de propiedad particular, pero eso no ha sido óbice para que se haya mantenido su culto. Sigue siendo habitual la presencia de peregrinos escuchando misa antes de continuar con su Camino. Incluso no resultaba extraño que algunos de estos peregrinos acamparan en el robledal cercano a la capilla, todavía dentro de los límites de la propiedad.
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