Rezos, brindis, gritos, risas o una mueca de satisfacción envuelta en silencio. Cada peregrino expresa a su manera la emoción que le embarga por la visión de las torres de la Catedral de Santiago. Sí, en la cima del Monte do Gozo, nos espera la primera vista de nuestro destino. Es ahí donde aparecerán los rezos, los brindis, los gritos y las risas. Pero para eso quedan casi dieciséis kilómetros.
Esa es la distancia que separa Arca o Pedrouzo del Monte do Gozo. Un trayecto que comienza por una pista de tierra hasta el núcleo de San Antón. Desde allí, paso a través de un robledal, o carballeira como se le conoce por estos lares, para llegar a Amenal, el siguiente pueblo. Continuaremos por un túnel vegetal hasta la localidad de Cimadevila, que enlaza, justo a su salida, con una pista forestal que lleva a la subida al Alto de Barreira. Antes de alcanzar San Paio, habrá que esquivar los límites del Aeropuerto de Lavacolla. Después, un duro ascenso para adentrarnos en el pueblo del mismo nombre.
El nombre de Lavacolla proviene de la tradición peregrina de lavarse por completo en el arroyo del pueblo, para llegar limpios a presentarse ante el Apóstol. Al continuar con nuestro Camino, ya sólo quedarán los términos de Villamaior y San Marcos, paso previo al Monte do Gozo. Aquí es donde dará comienzo la “carrera final”.
Marca la tradición que hay que disputar una carrera entre los diferentes peregrinos que forman un grupo para ver quién alcanza primero la cima del monte. Ese peregrino será nombrado “Rey de la Peregrinación” y como tal quedará reflejado en el reverso de su “Compostela” y en la de sus compañeros.
Preparados… listos… ¡ya!
Aún no hay comentarios.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL