El Camino de Santiago cuenta con numerosas fuentes a lo largo de su recorrido. Algunas de ellas muy conocidas, como la Fuente de los Peregrinos, en Logroño, o la del Moro, en Villamayor de Monjardín. Sin olvidarnos de la Fuente de los Bueyes en la misma Santiago de Compostela. Famosas o no, todas cumplen la misma función desde hace siglos: calmar la sed del peregrino y renovar sus fuerzas. Un apunte sanitario: es mejor no beber de aquellas sobre las que no estemos completamente seguros de la calidad de sus aguas.
Las aguas de la Fuente de Prao Torre son potables. Además, su situación es ideal. Unos metros antes de coronar el ascenso a la loma a la salida de Rabé. Momento idóneo para una pausa y echar la vista atrás, con orgullo, sobre lo que hemos ido superando. Delante, nos espera la Cuesta de Matamulos. Un pronunciado descenso en el que es necesario tener mucho cuidado. Los días de lluvia, especialmente, pueden provocar algún susto. Así que, con tranquilidad, lo importante, como siempre, es llegar.
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