Nos separan sólo ocho kilómetros de O Cebreiro, puerta del Camino en Galicia y cuna del milagro del Santo Grial. Se puede adivinar, eso sí, que se trata de ocho kilómetros de pronunciadas pendientes cuya prueba de fuego se pasa ya en los primeros tramos. Es, no obstante, una de las partes del Camino de las que el peregrino guarda un recuerdo más grato.
Sin apenas reparar en ello, hemos subido doscientos metros de altitud desde Villafranca. En estos ocho kilómetros que restan para entrar en Galicia, hemos de subir seiscientos más para alcanzar los mil doscientos noventa y tres de O Cebreiro. Al dejar atrás Herrerías, por el barrio del Hospital de los Ingleses, miramos al horizonte para intuir que en cuanto a la orografía se refiere, no nos espera un camino fácil, y es que el valle se abre y nos permite ver el escarpado itinerario. El paraje por el que discurre, sin embargo, resulta de ensueño. Los bosques de robles, castaños y nogales abrigan el camino transportándonos a un mundo de leyenda. La bóveda que forman estos árboles hace que la senda esté húmeda la mayor parte del año.
Cruzaremos el Arroyo de Lamas para dejar posteriormente la carretera de asfalto, según nos van apuntando las flechas amarillas en la calzada, a partir de aquí caminaremos entre pastos hasta afrontar la subida a la montaña, que discurre por zona boscosa hasta llegar a La Faba, a tres kilómetros y seiscientos metros. En este pequeño pueblo de cuarenta y siete habitantes destaca la iglesia de San Andrés, del siglo diecisiete y recuperada a principios de este siglo, que cuenta con una gran espadaña y alberga retablos barrocos en su interior.
Los aparición de prados, tras los frondosos sotos de La Faba, significa que nos acercamos a la última localidad de León, La Laguna de Castilla. Ésta se encuentra a dos kilómetros y trescientos metros de La Faba y a dos kilómetros y seiscientos metros aproximadamente de O Cebreiro.
Las pallozas anuncian la cercanía del merecido descanso, en la cima, en O Cebreiro. Aquí se sitúa uno de los milagros más importantes del Camino, que trajo hasta aquí a los Reyes Católicos. Es todo un prefacio espiritual de lo que nos aguarda en Santiago, a poco más de ciento cincuenta kilómetros.
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