Cuenta la Historia que la antigua villa de Letificus, hoy conocida como Ledigos, fue, durante la Edad Media, ofrecida por doña Urraca, madre de Bermudo tercero, Rey de León, al Apóstol Santiago. Sería en el año mil veintiocho cuando toda la villa sería donada, en propiedad, a la iglesia de Santiago de Compostela. Es por esta razón que la iglesia parroquial de esta pequeña población está dedicada al Apóstol.
Lédigos y sus alrededores forman parte de uno de los numerosos santuarios templarios que existieron en Castilla y León. Su huella ha quedado impresa en todos los rincones de la localidad. Ejemplo de ello es su centro urbano, que descansa en la vega del conocido como Arroyo de los Templarios.
El principal objetivo de los Caballeros templarios que se asentaron en este reino consistió en defender los territorios fronterizos de los musulmanes. Así, sus acciones guerreras durante la Reconquista fueron de vital importancia, al igual que su papel en la repoblación de las zonas conquistadas por los cristianos. En ellas, crearon asentamientos en los que edificaron ermitas bajo la advocación de mártires cristianos. Pasear por las calles de Lédigos es como trasladarse al medievo y ponerse en la piel de sus pobladores de entonces.
Hasta hace no mucho tiempo, la villa perteneció a la diócesis de Compostela.
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