Pocas cosas resultan imposibles. Aunque parecía interminable al adentrarnos en él, el páramo leonés también llega a su fin. A la salida de Hospital de Órbigo, y a lo largo de unos cinco kilómetros que nos dejarán en los márgenes de la localidad de Santibáñez de Valdeiglesias, las llanuras empiezan a dejar paso a las pequeñas elevaciones. Ese es el anuncio de la cercanía de los Montes de León, en los que asoma el mítico Teleno, montaña digna de una película de aventuras. Pero mejor no preocuparse antes de tiempo, puesto que aún tenemos un trecho que recorrer por estos llanos, antes de alcanzar Astorga. Las tierras que cruzaremos, siguen produciendo maíz para el sustento de la población, pero sus habitantes han encontrado otra utilidad a los amplios cultivos del cereal. Antes de llegar a Santibáñez, tenemos la opción de desviarnos al “Espacio Recreativo Laberinto de Maíz”. Es éste un complejo de ocio que aprovecha las características del terreno, a orillas del río Órbigo, y sus gigantescas dimensiones, para convertirse en una atracción única en el mundo. El pueblo, a pesar de buscar adaptarse a los nuevos tiempos, no oculta su herencia de peregrinaje. El Camino cruza Santibáñez por su calle Real, ofreciendo a los viajeros sus servicios, el albergue, su fuente subterránea y el sosiego de su Iglesia Parroquial dedicada la Santísima Trinidad. Desde el extremo del pueblo, las agujas de la catedral de Astorga, final de la etapa, ya asoman en el horizonte.
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