La Iglesia de Santa María la Blanca se edificó como fortaleza bajo el mandato de los Caballeros Templarios en el siglo doce. Consta de tres naves separadas por pilares cruciformes y bóvedas en crucería y cuenta con un gran crucero y tres ábsides. Se trata de un templo de cantería, de estilo románico de transición, que presenta unos pórticos de excepcional belleza escultórica.
En su Evangelio destaca un retablo del siglo diecisiete con pinturas de santos hechas sobre tabla. En la capilla funeraria sobresale el sepulcro del infante Don Felipe. En su interior alberga también un retablo del siglo dieciséis, así como varias vírgenes del siglo trece. Entre ellas, la Virgen de la Expectación ha sido muy controvertida a lo largo de los tiempos, ya que se encuentra con el niño en los brazos y, al mismo tiempo, está embarazada.
En el crucero aparece un notable púlpito, del siglo quince, y esculturas de la Virgen, San Miguel, San Pedro y San Pablo, del siglo trece.
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