El suelo arcilloso de la comarca del Burgo Ranero permite que se formen lagunas. Estas han sido usadas, hasta no hace mucho, por los habitantes del pueblo como abrevaderos para sus animales. Del mismo modo, en las grandes charcas se concentran una importante variedad de especies, entre las que destacan los anfibios y aves como las cigüeñas, que permanecen ojo avizor ante los movimientos de sus presas principales, las ranas. Esta especie pertenece a la familia de las Coconiiformes, en la que se encuentran también las garzas y los ibis. Las cigüeñas son aves de cuello y patas largas. Sus nidos, tan grandes y característicos, pueden encontrarse en zonas altas, tan variopintas como una farola o el    campanario de una iglesia. Si realiza su peregrinaje durante la estación otoñal, podrá ver en esta zona concentraciones multitudinarias de estas aves, que preparan su migración hacia el sur.
La familia de los chopos, abundantes en este entorno, comprende más de cuarenta especies distintas de árboles. Todas ellas suelen crecer en sitios cercanos al agua, como es el caso de El Burgo Ranero. Se trata de árboles de crecimiento rápido, que alcanzan alturas importantes. Por ello, han sido utilizados a menudo como especie de repoblación.

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