Aquí, en plena Tierra de Campos, junto al río Odrilla, nos encontramos con elementos característicos del paisaje de este lugar.
Junto a nosotros, testigos de nuestro caminar, nos acompañan grandes campos de trigo. Son ellos quienes dan ese color característico al páramo burgalés, y entre ellos, el Camino se abre paso para continuar hacia nuestro destino.
Es en los márgenes del habitualmente poco caudaloso río Odrilla, donde crece una vegetación específica y característica de estos parajes que invaden su cauce: son las espadañas y los carrizos.
Las espadañas son muy apreciadas para elaborar productos artesanales como cestos o sillas, puesto que resultan ser un material de gran consistencia.
Por su parte los carrizos fueron utilizados tradicionalmente para techar cabañas y los carrizales aprovechados por muchas aves acuáticas para anidar entre ellos en las orillas de los ríos.
El río Odrilla, hermano menor del Pisuerga, está actualmente incluido en la Red Natura 2000, la mayor red a nivel mundial de conservación de los hábitats naturales y de la Flora y Fauna silvestre.
El río Odrilla y sus márgenes están considerados como un Lugar de Importancia Comunitaria, abarcando una extensión de más de mil setecientas hectáreas.
Entre las especies animales presentes en su cauce encontramos al cangrejo de río, habitual de zonas como ésta, y también la boga de río, actualmente considerado una especie a proteger.
En cuanto a su flora, destacan sus bosques en galería donde crecen sauces y chopos.
Ha sido necesario incluir el Odrilla bajo los niveles de protección antes mencionados ya que, la explotación a la que se ha visto sometido, derivada de las necesidades agrícolas de la zona, han propiciado una considerable perdida de caudal y toda la flora y fauna que vive en torno a él, se ha visto también afectada.
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