Nos alejamos de Mansilla de las Mulas para afrontar seis kilómetros que nos llevarán hasta Puente Villarente. Salvaremos el río Esla por su puente de origen medieval, siguiendo la vía principal para, un kilómetro después abandonarla, tomando un camino más cómodo y seguro de tierra, que discurre paralelo a la carretera.
Serán una constante a lo largo de estos kilómetros los cambios entre asfalto y tierra, y se deberá prestar especial atención ya que en ocasiones, el espacio por el que se debe transitar es casi inexistente.
Un kilómetro más adelante, el camino bordea las faldas de un cerro que dejaremos a nuestro lado. En su cima se encuentran las ruinas romanas de Lancia, declaradas Bien de Interés Cultural en el año mil novecientos noventa y cuatro, y consideradas zona de gran interés arqueológico.
Antes de llegar a Mansilla encontramos el pequeño núcleo de Villamoros de Mansilla, rodeado de choperas . Una vez superado, caminando por la vega del río Porma, llegamos a la entrada de Puente Villarente. Será en este momento cuando cruzaremos el Porma por el puente más largo que podremos encontrar a lo largo de toda la ruta Jacobea.
El antiguo hospital de peregrinos, junto a él, también nos da la bienvenida, de la misma forma que lo hizo durante sus tres siglos de actividad, ayudando a los peregrinos del Camino.
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