La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, u Orden de Malta a secas, es un grupo religioso católico que se funda en Jerusalén en el siglo once. La Orden todavía existe hoy en día y los estados la reconocen como sujeto de Derecho Internacional.
Desde sus orígenes en mil ochenta y cuatro, cuando los mercaderes amalfitanos fundaron un hospital de peregrinos en Jerusalén, se mantuvieron activos en la atención médica de los peregrinos. Sin embargo, desde la llegada Raymond du Puy, el segundo maestre de la orden tras su fundador Beato Gerardo, adquieren también carácter militar, bendecido por la Santa Sede. Unos pocos caballeros de cada nación fueron escogidos para formar parte de la élite de la orden, encargados de preservar su doctrina y principios, preservando un halo de misterio.
Los fondos y bienes donados a la Orden se administraban a través de bailiajes como el de la zona en la que nos encontramos, la de Las Nueve Villas de Campos. Esta comarca fue donada a la Orden por Alfonso séptimo, cuando ésta aún era conocida como la Orden de los Caballeros de San Juan. El control de estos territorios es lo que le ha proporcionado gran poder a lo largo de los siglos. Los réditos que obtenían por las encomiendas, mediante las cuales los habitantes habían de retribuir el uso de la tierra en forma de trabajo o en especie, establecía un auténtico vasallaje. Actualmente se conserva un documento en el que se menciona que la Orden de Malta cobraba un tributo en gallinas a los habitantes de las cuevas y casas del desaparecido castillo de esta villa.
Durante su historia, la Orden se ve obligada a cambiar de sede en múltiples ocasiones. Durante las Cruzadas, Saladino toma Jerusalén y han de abandonar el conocido Castillo del Crac de los Caballeros. Se mudan a San Juan de Acre (hoy la ciudad israelí de Acre), donde construyen un hospital. De nuevo expulsados, al igual que todo cristiano de Palestina, se instalarán en Chipre, Rodas y finalmente en la isla de Malta, cedida a la Orden por Carlos quinto, donde se mantendrán hasta la invasión napoleónica de mil setecientos noventa y ocho. Desde ese momento hasta hoy, permanecen en Italia. Tienen su sede en Roma, en la Vía del Condotti. Su edificio, así como el anexo Palacio de Aventino, cuentan con un estatus de extraterritorialidad similar al del Vaticano. Incluso en el siglo veinte ha perdurado la labor de esta orden casi milenaria, prestando ayuda humanitaria durante las dos Guerras Mundiales.
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