Durante el siglo dieciocho se produjo un gran desarrollo de los espacios públicos. Mantenían la idea de dotar a ciudades y pueblos de una plaza como núcleo de reunión, contribuiría a que todos los vecinos del lugar tuviesen un punto de encuentro común para la convivencia. Ítero del Castillo fue uno de otros muchos pueblos en los que esta medida se llevó a cabo y su
Plaza Mayor es un ejemplo de este tipo de iniciativas.
En su zona norte emerge el Ayuntamiento, modernizado al tiempo que se construía la plaza, y cerca de él, presidiéndola en la actualidad, nos encontramos con una fuente hecha en hierro.
Anteriormente, en el lugar dedicado hoy a dicha fuente, estuvo ubicado un hermoso rollo jurisdiccional gótico del que hoy ya no se conserva nada.
Era habitual levantarlos en lugares visibles, ya que marcaban un espacio jurisdiccional y este hecho debía ser conocido por todos.
Desgraciadamente, hoy no podemos disfrutar de él, un decreto de las Cortes de Cádiz durante el siglo diecinueve estableció que todos los rollos jurisdiccionales debían se eliminados ya que eran vistos como un signo de vasallaje.
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