El habitante más célebre de Hospital de Órbigo es, sin lugar a dudas, su puente. Nacido entre los siglos doce y catorce, sus piedras datan incluso de antes, incluso, del nacimiento, propiamente dicho, de la localidad. De autor desconocido, es uno de los puentes más largos que pueden encontrarse a lo largo de todo el Camino. Al llegar a sus inmediaciones, la primera impresión que nos produce, es la de ser innecesariamente grande para salvar el paso del río. Su tamaño desproporcionado se debe a que el caudal del Órbigo está hoy regulado por la construcción del embalse de Barrios de Luna, pero nada tiene que ver con el que transportaba en los años de su construcción. El puente ha sido restaurado en varias ocasiones, la última hace muy pocos años, pero los restos más antiguos que se conservan lo sitúan en fechas cercanas a mil trescientos. Del conjunto, declarado monumento nacional, destacan los diecinueve arcos que lo forman. En el centro del puente, sendos mojones de piedra recuerdan los sucesos y a los participantes de las justas del Paso Honroso.
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