Igual que un niño, asustado de soltar la mano de su madre, los pueblos de esta parte del Camino, no se alejan de la ribera de los ríos. Desde Rabé de las Calzadas hasta la población de Hornillos del Camino, cruzaremos el valle del río Hormazuelas. El trayecto cubre unos siete kilómetros y medio, en los que alternaremos las subidas y las bajadas.
Al salir de Rabé de las calzadas, iniciamos un prolongado, pero suave ascenso a una loma. Antes de coronarla, nos espera la ya nombrada Fuente de Prao Torre. Este lugar, perfectamente acondicionado como área de descanso, sirve para reponer fuerzas y hacer acopio de agua. Una vez alcanzada la cima de la loma, la vista nos permite vislumbrar el contorno de Hornillos del Camino.
El camino se transforma, por unos cientos de metros, en terreno de meseta ondulada y cultivada. Una tierra blanca que se vuelve muy pegajosa en época de lluvias. La sensación, mientras avanzamos por estos terrenos, es la de ir adentrándose en la inmensidad del páramo. Algo que viene anunciándose desde el comienzo de la etapa, en Burgos, pero que los ríos y los bosques de ribera han ido disimulando. El tramo sobre la meseta finaliza de forma abrupta en un pronunciado descenso.
Apenas quinientos metros, pero complicados, sobre una pista con surcos, roderas y gran cantidad de piedra suelta. Su mismo nombre, la Cuesta de Matamulos, dibuja estampas trágicas con asnos rodando cuesta abajo. Mejor mucho cuidado y a vigilar donde se ponen los pies.
Al llegar abajo, sanos y salvos, la Ruta se vuelve un falso llano por un camino de tierra hasta la entrada misma de Hornillos. Antes, el paisaje vuelve a llenarse de árboles de bosque ribereño, aprovechando el paso del Hormazuelas.
Según cuenta la leyenda, recogida en los cantares de gesta franceses, este mismo paso siguieron Carlomagno y su ejército. El emperador encontró un horno en la orilla del río y mandó cocer en él pan para todo su ejército. En esta anécdota estaría el origen del nombre del pueblo que nos espera.
Hornillos del Camino es el perfecto ejemplo de pueblo-camino. Su calle principal, la calle Real, coincide, por completo, con el paso del Camino de Santiago. El resto del núcleo poblacional creció de forma ordenada en torno a ella. Sin embargo, cuando nos acercamos caminando, parece más que son las casas las que se apartan, para dejar paso al peregrino en su busca del sepulcro del Apóstol.
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