A una altitud de mil ciento cuarenta y nueve metros sobre el monte Irago se encuentra Rabanal del Camino. Cuenta con una población que supera el medio centenar de habitantes y está integrada dentro de la comarca de La Maragatería.Actualmente, su actividad económica se reparte, fundamentalmente, entre dos sectores: la artesanía y el turismo; y tiene en el cocido maragato y en los restos de arquitectura tradicional que conserva, sus principales reclamos. Ejemplos de la unión de estos dos focos de interés turístico los hallamos en muchos de los restaurantes que encontramos en la zona, que han rehabilitado antiguas casas maragatas para establecer este tipo de negocios. Este pequeño pueblo se ha beneficiado, de recuperar su importancia como enclave dentro de la ruta Jacobea, lo que ha significado una considerable revitalización de su economía. En este sentido, han surgido en los últimos tiempos, numerosos albergues, comercios y locales de restauración, para ofrecer un amplio abanico de servicios a los peregrinos. También se han establecido en la localidad varias instituciones , como el Monasterio del Monte Irago o la Confraternity de St James. Al estar próximo al puerto de Foncebadón, sufre mayores precipitaciones que otras de las poblaciones anteriores que hemos visitado, por lo que se percibe una mayor humedad en el ambiente. Así sus inviernos son fríos y sus noches de verano templadas.Como parte del anecdotario popular, cabe relatar, que sus habitantes hasta la década de los setenta celebraban una ceremonia a la que denominaban la “Repartición del Burro”. En ella, los jóvenes del pueblo mataban un burro para, más tarde, repartir entre todos los habitantes de Rabanal las partes del animal que hacían alusión a alguno de sus comportamientos u defectos físicos. Así, a las personas más cotillas o chismosas del pueblo les daban la lengua, a la mujer de vida más alegre el rabo, y así sucesivamente. Concluían sembrando serrín en los campos y sobre esos surcos organizaban danzas.21.4.4.2. Iglesia Nuestra Señora de la AsunciónHemos llegado a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Se cree que su construcción data de entre finales del siglo doce y principios del siglo trece. Nuestra Señora de la Asunción muestra un aspecto muy alterado por el paso del tiempo. Presenta una sola nave, con un ábside semicircular, precedido de un amplio presbiterio, una sacristía adosada a la parte meridional y espadaña a los pies.La única parte conservada de la antigua iglesia románica es la cabecera. En su exterior, podemos contemplar que el ábside presenta dos columnas situadas en el encuentro con el presbiterio. Originariamente fueron cuatro columnas. Es éste un templo que mezcla sillería de pizarra y arenisca, con lienzos de mampostería y sillarejo. Aquí cabe explicar las diferencias entre ambos tipos de construcción. Por un lado, sillería es un tipo de construcción uniforme, en hiladas horizontales de sillares o, lo que es lo mismo, bloques de piedra labrados, perfectamente encuadrados, mientras que el sillarejo utiliza sillares más pequeños, que no están labrados y muestran irregularidades. A diferencia de los sillares, la mampostería es una construcción manual de piedra, ladrillo u otros materiales, sin un orden establecido.En su interior, podemos observar los vestigios de su primitiva arquería. Consistía en una serie de cuatro arcos de medio punto, ligeramente peraltados. Los arcos centrales se apoyaban en columnas adosadas, rematados por capiteles de decoración vegetal.
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