Saliendo de San Nicolás del Real Camino podemos contemplar el río Sequillo. Si queremos continuar con nuestro camino, tendremos que cruzarlo por un vado sin puente.
Como su propio nombre revela, se trata de un río que se caracteriza por llevar escasez de agua en su caudal, la mayor parte del año, y por presentar un cauce muy poco profundo. Sus aguas recorren todo el territorio de la llamada Tierra de Campos, atravesando las provincias de León, Palencia, Valladolid y Zamora. Está ubicado en la cuenca del Duero, y es un afluente del río Valderaduey que, a su vez, es afluente del río Duero.
El Sequillo nace en la provincia de León, entre los municipios de San Martín de la Cueza, Riosequillo y Celada de Cea, a unos novecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar. Alcanza los ciento veintitrés kilómetros de longitud, y su desembocadura se produce en el río Valderaduey, en Castro nuevo, Zamora.
La dirección de su trazado coincide con el eje norte-sur, y atraviesa el término de San Nicolás, en Palencia, para recorrer otra vez la provincia de León, concretamente, Escobar.
A pesar de su escaso caudal, es un río al que se le teme en sus desbordamientos. No es la primera vez que causa estragos en las localidades por las que pasa. Además, aunque su nombre haga gala de carecer de agua, puede presumir de ser el único río de la comarca que no se seca en verano, gracias a los aportes continuos del Canal de Campos.
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