Carlomagno y sus guerreros llegaron a Calzada del Coto en una de sus campañas contra el emir Aigolando. Dispuestos a pasar aquí la noche, clavaron sus lanzas en el suelo. Cuenta el mito que, para su sorpresa, a la mañana siguiente se las encontraron cubiertas de flores y adornadas de frondosas ramas. Los soldados cuyas armas fueron marcadas, tuvieron un aciago destino en el combate. Se dice también que, al cortar las lanzas, crecieron en su lugar cada uno de los chopos que se encuentran a las orillas del río Cea, a la salida de Sahagún.
El tramo nos conducirá a la localidad de Calzada del Coto en poco menos de seis kilómetros. Lo primero que llama la atención es el hermoso puente románico por el que cruzamos el río Cea, conocido como el Puente del Canto. Este río marca una línea divisoria entre dos tierras. La Tierra de Campos da paso a la Tierra de Cantos, lo que significa que el árido páramo leonés se vuelve pedregoso y el andar más complicado. Durante cuatro kilómetros, el camino transcurre paralelo a la Nacional ciento veinte. A la altura de la siguiente población, Calzada del Coto, se le plantean dos opciones al caminante.
El camino original sigue el trazado de la Vía Trajana, la calzada romana de la que todavía se conservan vestigios. Es la opción más solitaria, y constituye el camino más largo. La opción más directa supone continuar por el camino principal y tomar la senda del Real Camino Francés, actualmente arbolado y que cuenta con áreas de descanso. Se trata de la ruta más transitada y la que nosotros tomaremos.
No es necesario entrar en la población de Calzada del Coto para continuar la ruta del Real Camino Francés. Sin embargo, en este pueblo de doscientos sesenta y cinco habitantes se puede visitar la iglesia parroquial de San Esteban o descansar en el albergue de peregrinos.
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