Es obligado que San Martín del Camino quede atrás para dirigirnos al “reino de la trucha”. Por muy sorprendente que resulte, viendo el paisaje que nos rodea, a tan solo siete kilómetros del punto en el que nos encontramos, llegaremos a una población que ha hecho de este salmónido uno de sus estandartes.
Hospital y Puente de Órbigo son dos poblaciones hermanas separadas por el paso del río del mismo nombre. Un río en el que abundan estos peces, convertidos en el orgullo de la región. En las “Jornadas Gastronómicas de la Trucha”, durante el mes de marzo, este manjar puede saborearse de todas las formas posibles. Fritas, escabechadas, ahumadas, en salpicón, como sea, pero siempre manteniendo su gusto a río. Si no tenemos la suerte de pasar por la región en ese mes, durante todo el año las “sopas de trucha” son el plato más representativo de la gastronomía local. Antes de poder probarlo, deberemos salvar la distancia que nos separa de Hospital de Órbigo.
Seguimos avanzando por el Alto Páramo, las amplias extensiones de terreno llano van a ser nuestras compañeras de viaje. Trayecto prácticamente en línea recta hasta el célebre Puente Romano que cruza el río. En él se ambienta la leyenda de las justas del Passo Honroso, que le ha servido de nombre, pero, con una denominación u otra, el puente lleva actuando como elemento comunicador de vital importancia, desde la época romana. Sobre sus piedras se franqueaba el camino hacia Galicia o en dirección a la cornisa cantábrica. Ha formado parte, desde su primer día, del Camino y de la Cañada Real, un buen reflejo de su relevancia.
Así, al otro lado del puente, nos esperan buenos servicios para el peregrino, destacados elementos de patrimonio, como su iglesia y los restos del antiguo hospital, y, por supuesto, su famosa “sopa de trucha”.

Es obligado que San Martín del Camino quede atrás para dirigirnos al “reino de la trucha”. Por muy sorprendente que resulte, viendo el paisaje que nos rodea, a tan solo siete kilómetros del punto en el que nos encontramos, llegaremos a una población que ha hecho de este salmónido uno de sus estandartes.Hospital y Puente de Órbigo son dos poblaciones hermanas separadas por el paso del río del mismo nombre. Un río en el que abundan estos peces, convertidos en el orgullo de la región. En las “Jornadas Gastronómicas de la Trucha”, durante el mes de marzo, este manjar puede saborearse de todas las formas posibles. Fritas, escabechadas, ahumadas, en salpicón, como sea, pero siempre manteniendo su gusto a río. Si no tenemos la suerte de pasar por la región en ese mes, durante todo el año las “sopas de trucha” son el plato más representativo de la gastronomía local. Antes de poder probarlo, deberemos salvar la distancia que nos separa de Hospital de Órbigo.Seguimos avanzando por el Alto Páramo, las amplias extensiones de terreno llano van a ser nuestras compañeras de viaje. Trayecto prácticamente en línea recta hasta el célebre Puente Romano que cruza el río. En él se ambienta la leyenda de las justas del Passo Honroso, que le ha servido de nombre, pero, con una denominación u otra, el puente lleva actuando como elemento comunicador de vital importancia, desde la época romana. Sobre sus piedras se franqueaba el camino hacia Galicia o en dirección a la cornisa cantábrica. Ha formado parte, desde su primer día, del Camino y de la Cañada Real, un buen reflejo de su relevancia.Así, al otro lado del puente, nos esperan buenos servicios para el peregrino, destacados elementos de patrimonio, como su iglesia y los restos del antiguo hospital, y, por supuesto, su famosa “sopa de trucha”.

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