Nos ponemos en marcha camino de Sahagún, localidad en la que tuvo gran influencia la orden de Cluny, propietaria del Monasterio de San Benito, ubicado en los límites de su territorio. Nos quedan por delante siete kilómetros de recorrido, en el que ya pisamos tierras leonesas.
El primer obstáculo que nos encontramos es atravesar el río Sequillo, pues carece de puente, y tiene que ser cruzado a través de un vado. A medida que avanzamos, el trazado de nuestro camino comenzará a serpentear, debido a los cultivos con los que nos topamos a nuestro paso, impidiendo así que podamos dirigirnos en línea recta hacia Sahagún.
Una vez cruzado el afluente, nos topamos con la hermosa ermita de la Virgen del Puente, situada en un espectacular paraje a orillas del río. Faltarán ya escasos metros, para hacer entrada en Sahagún, la ciudad de los Santos Facundo y Primitivo. Este municipio cuenta con un asombroso patrimonio artístico medieval. Destacan las iglesias de San Tirso y San Lorenzo, el monasterio de Santa Cruz y el Santuario de la Peregrina, como visitas obligadas. Son construcciones representatiivas de un estilo propio, cultivado en la zona, que se mueve entre el románico y el mudéjar, y del que podremos observar numerosos ejemplos durante nuestro trayecto. Sus principales características son el empleo del ladrillo, torres de varios pisos formadas por esbeltas arcadas, y preciosos ábsides.
También es recomendable visitar el monasterio de San Pedro de las Dueñas, de estilo románico-mudejar y fechado en el siglo doce.
No olviden durante el recorrido probar los famosos “amarguillos”, elaborados por las monjas benedictinas, que habitan en el Monasterio de Santa Cruz. Como dice el dicho popular “a nadie le amarga un dulce” y, mientras lo saborean, pueden visitar el museo del monasterio, que custodia pinturas, esculturas y objetos litúrgicos de los siglos dieciséis y dieciocho. Destaca la Virgen peregrina, patrona de Sahagún, a la que en estas tierras se le profesa una especial devoción. En la iglesia del convento reposan los restos del rey Alfonso sexto y los de alguna de sus esposas.
Tras ascender el Alto del Carrasco, nuestro recorrido continuará por la carretera comarcal. Sin embargo, una última vez, el Camino se convierte en una senda de tierra, que guiará de nuevo nuestros pasos hacia el asfalto. Finalmente llegaremos a las orillas del río Valderaduey.

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