Tan sólo cinco kilómetros nos separan de Carrión de los Condes, el Ecuador de la ruta completa, situado en el centro geográfico del Camino Francés. El trayecto discurre sin posibilidad de pérdida, continuando por la bautizada como “autopista del peregrino”, que transcurre paralela a la carretera y en línea recta.
Conforme nos acercamos a Carrión de los Condes, la aridez de la meseta va dando paso paulatinamente al verde de la vega del río Carrión, a ochocientos treinta metros de altitud. Durante un último tramo que discurre por un terreno alto, podremos ver en el horizonte la importante villa a la que nos dirigimos. Siguiendo la carretera por la C novecientos ochenta, nos adentramos en Carrión de los Condes por el Convento de las Clarisas, antes de cruzar las murallas de la villa. Carrión de los Condes es un lugar conocido por sus monumentos románicos y góticos, entre los que sobresale el Pantocrátor de la Iglesia de Santiago, obra cumbre en la arquitectura románica.
Por su geografía, el Camino de Santiago cobra, en Carrión de los Condes, un protagonismo doble, ya que se trata del nexo entre el Camino del Norte, procedente de Cantabria, y el Camino Francés que llega desde el Este.
La relevancia histórica de este enclave del Camino sigue patente aún hoy en día. Pero ya en el siglo doce, la villa era una etapa muy importante en la Ruta Jacobea, a la que acudían multitud de peregrinos, en su mayoría franceses. Carrión llegó a contar hasta con catorce hospitales en el siglo quince.
Palacios como la Casa del Águila, perteneciente a los condes de Salinas y a los Velasco, la Casa de los Girón, o la Casa de los Lomana, dan cuenta del elevado número de miembros de la nobleza con el que contaba la localidad en su época de mayor esplendor.
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