Frente al cauce del río Segura, la fachada del Ayuntamiento nos enseña una de las imágenes más representativas de Murcia. Levantado sobre el lugar que ocupó en la Edad Media el Palacio del Príncipe, este edificio de estilo neoclásico llena nuestra mirada. Tras la conquista de la ciudad, Alfonso X el sabio entregó el edificio a los magistrados municipales para edificar el Concejo de la ciudad de Murcia. En 1848 las remodelaciones que se llevan a cabo deja al Consistorio el aspecto que conserva en la actualidad.
El remate de la fachada con un frontón triangular, los ventanales y las columnas adosadas de orden corintio que flanquean la fachada, son algunos de los rasgos característicos del estilo neoclásico. En el centro de la fachada, a los lados del escudo de la ciudad, podemos ver las representaciones de las alegorías de la Abundancia y la Felicidad. Si subimos la mirada más arriba del frontón vemos una pequeña campana de color oscuro. Ya dentro del edificio, destaca la escalera monumental.
Como las dependencias del ayuntamiento iban quedando escasas se realizó un edificio anexo, obra del arquitecto Rafael Moneo, y que podemos observar en la Plaza del Cardenal Belluga, objeto de una polémica popular que tendremos ocasión de comentar, y que probablemente usted pueda debatir con algún murciano.
Aún no hay comentarios.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL