Obtener el título honorífico de “edificio civil más visitado de la ciudad” no es tarea fácil. Sin embargo, la fachada principal del Real Casino de Murcia, en la mitad de la calle Trapería, nos atrae irremediablemente hacia su interior. La misma sensación experimentada por miles de visitantes, deseosos de conocer qué se esconde tras esta pared de estilo ecléctico. Los amplios ventanales, abiertos a cada lado de la puerta, conocidos como las Peceras, acentúan nuestra curiosidad.

Al entrar, el juego de luces y colores del acristalamiento del vestíbulo neobarroco juega con nuestra atención. El acceso al Patio Árabe, punto central en torno al que se distribuye el edificio, nos permite sumergirnos en un baño dorado, gracias a sus más de 35.000 láminas de pan de oro. Su bóveda estrellada deja entrar la luz a borbotones. A la Galería Central, casi una avenida interior cubierta por una bóveda acristalada, se van abriendo las distintas dependencias del Casino.

Tras superar los cuatro escalones que dan acceso a las estancias, apreciamos el lujo asociado a este tipo de nobles construcciones. La Biblioteca Inglesa, donde reina la madera, el Salón del Congresillo, dominio del cuero y las sedas, o el Salón de Baile, territorio de las majestuosas lámparas, son tres oportunidades para viajar a otro tiempo. Tan solo tres ejemplos de los múltiples con los que cuenta el Casino, ya que espacios como el Tocador de Señoras, el Patio Pompeyano o el Salón de Té son dignos de cortar la respiración a cualquiera.

En este edificio, Monumento histórico-artístico nacional desde 1983, se abren a ambos lados del vestíbulo de entrada, las acristaladas Peceras, los espacios más populares del inmueble.

Concebidas originalmente como salas de tertulia para los miembros del club privado de la Sociedad del Casino de Murcia. Sus grandes vidrieras cubren los huecos de la fachada principal, con cada vano partido por una columna de fundición central, a modo de parteluz. Su apariencia y colores predominantes se acercan mucho a los que mostraban a comienzos del siglo XX.

Una vez dentro de las Peceras, resalta la decoración obra de Manuel Castaños, que también dejó muestra de su talento en el palacete del Parque Florido o en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, así como los relieves de inspiración renacentista de las vigas revestidas en madera.

Al salir de nuevo a la Calle Trapería, volvemos a sumergirnos en su carácter vitalista y dinámico. Le recomendamos hacer una pausa en el “Drexco”, emblemático café de la ciudad, donde se puede degustar un insuperable café acompañado de una de sus tartas de elaboración propia, mientras se contempla el ir y venir de ciudadanos y visitantes.

1 comentario »

  1. magnifico edificio que no te puedes perder en Murcia.

    Comentario por Maria — 18 Mayo, 2011 @ 5:51

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL

Dejar un comentario



Logo: Xunta de Galicia.
Logo: Xacobeo 2010.
Logo: Fondo Europeo de Desenvolvemento Rexional. Unión Europea.