A medida que uno va descubriendo detalles y rincones de Murcia, se percibe la huella que el periodo árabe dejó en la Región, ya sea en el trazado del centro histórico, en los restos de las muralla o en los sistemas de regadío. Un legado convertido hoy en uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad.
La propia Catedral se asienta sobre parte de los restos de la mezquita aljama o mayor, conservados en el subsuelo.
Más allá, el Centro de Interpretación de Santa Eulalia, nos permite realizar el mismo recorrido por la muralla que los habitantes de la Edad Media, cuando los árabes reinaban sobre Madinat Mursiya, fundada en los tiempos de Abderramán II.
Las actuales dependencias de la Consejería de Hacienda se levantan dentro del recinto del antiguo alcázar andalusí.
En el interior del Convento de Santa Clara, tenemos la principal joya de la Murcia islámica: el Alcázar Seguir, comparable con una Alhambra de pequeñas dimensiones. Al entrar en el patio, con su alberca y arriates, de este palacio fortificado de mediados del siglo XIII, se puede apreciar el gran dominio que los árabes tenían del aprovechamiento de las aguas.
Esa herencia es, por delante incluso de la historia en piedra que ha quedado de aquellos días, el más importante legado que esa cultura ha dejado en Murcia.
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